Hemos de hacer limpieza


         

Hemos de hacer limpieza en esta casa.
Han llovido los años: allá arriba, las tejas
se han cubierto de un musgo melancólico,
de un polvillo implacable que oscurece
los más mínimos ecos del pasado.
Las paredes ofrecen
una rara orfandad entre las llagas
que ahora se descubren,
pordioseras al sol, entre la hiedra.
Los álamos desnudos nada guardan
de su viejo esplendor, donde brillara
un festival de pájaros, un griterío
de esbeltas madrugadas,
sólo el silente cántico del viento,
su ausencia, su renuncia…

Hemos de hacer limpieza en esta casa:
Nos espera la puerta con su herrumbre,
la cerradura intacta,
su garganta sin voz (¿dónde la llave?)
Los goznes gruñirán la torpe letanía
de una terca y frustrada rebelión
que en mísera quietud se resolviera.
Un tenue olor a soledad y a nada
impregna las alcobas,
donde los lechos yacen su abandono
de almohadas derruidas, de sábanas desiertas.
Viejos trajes reposan su vencida elegancia
en perchas como garfios, junto al fulgor raído
de imposibles corbatas,
zapatos sin caminos,
camisas fantasmales…

Hemos de hacer limpieza en esta casa:
Las estancias dormitan su clausura
entre manchas de pobres biografías,
arañazos, astillas de un tiempo inacabado,
calcinadas goteras.
En sus nichos, los libros
sufren un sueño lento y humillante,
negados al asombro de los párpados,
a la lenta caricia de los dedos,
al vuelo azul de largas aventuras.
Nadie los abrirá, casi no existen
ebrios de polvo, en desamor hundidos.
Los pequeños recuerdos de mundos y ciudades,
de horizontes altivos y momentos de plata,
muestran en los estantes un carnaval hiriente
de máscaras sin nombre,
de menudas basuras prestas al holocausto,
y los muebles que antaño
fueran viva madera enamorada,
ya sólo bultos son,
inquilinos de espacios desolados…

Hemos de hacer limpieza en esta casa:
Abramos las ventanas, ventilemos
tanta historia encerrada, tanta ternura ida,
tantas risas colgadas de las lámparas,
tanto llanto cautivo entre las telarañas.
Barramos todo de una vez, barramos
todo…
             pero salvemos, os lo ruego,
ese par de memorias o de sombras
que en un rincón perduran abrazadas,
ajenas a la muerte y al olvido.


(De "La mirada intramuros")
Fecha en el blog: desde 12 enero 2018