Un poema de "Ardieron ya los sándalos", versión revisada.



OFRENDA



Todo tu cuerpo es cauce,

arena remansada, piedra lenta,

fragor de juncos en la orilla.
                                                           Pasas
y es el agua quien pasa.

Ya no hay viento

que no deje su voz en tu cintura

ni lluvia enamorada

que no esconda su luz en tus cabellos.

Con ademán felino te me ofreces

en tu silvestre plenitud:

                                                Escucha

esta canción que llevo en las entrañas,

este silente grito que te llama,

este fragor de brasas que me traje

de un remoto universo…

Soy el rumor del río

que inundará tus sueños.


(Fecha incorporación al blog: 25 septiembre 2017)