Un poema de "Ardieron ya los sándalos".


 
INTERROGANTE FINAL


Para Luzmaría, 12 marzo 2015,
ayer, ahora y siempre.



Y después,
cuando ya nuestros ríos den al mar,
cuando una noche intrusa
convierta nuestro asombro en intemperie,
¿hacia dónde tus alas, hacia dónde
las mías? ¿Qué cobijos
albergarán de nuevo nuestras voces?
¿Desde qué extraños iris
contemplarán el mundo nuestros ojos?
Por las hondas veredas del espacio,
por los huecos sin nombre,
por todos los rincones de la nada,
trataré de alcanzar alguna estela
que me conduzca a ti,
que en ti me resucite.
¡Qué enmudecida búsqueda, qué escarcha
de plomo y soledad hasta encontrarte!
Presentiré tu aliento
en el marfil cansado de un otoño
de lentísimas lluvias, en la savia
bullidora y pujante de algún álamo.
Escucharé tus pasos
por las calles más ciegas, por las sendas
del mirto y la caléndula,
quizás junto a un revuelo de luciérnagas.
Evocaré tu imagen
hecha espiga o abeja, recortada
sobre la cal de un muro desolado,
llama fugaz, simiente en mi pupila.
¡Qué insomnio enloquecido, qué praderas
de siglos y verdín hasta encontrarte!
Algún día, ese día que vibra en mi memoria,
iluminado y nuestro,
renaceremos juntos a una vida remota,
con diferentes lunas y arrecifes
marcando nuestros sueños.
Quizás nunca sepamos quienes fuimos
y nuestros viejos nombres sólo sean
como una oscura música…
Pero nos amaremos,
seguiremos amándonos
con este mismo amor de espejo y lejanía,
vencedores del tiempo,
dueños indiscutibles
del ayer y del siempre.


Del libro “Ardieron ya los sándalos”. Colección Adonais, Editorial Rialp, Madrid. © Antonio Porpetta. Autorizada su reproducción total o parcial, citando autoría. Fecha incorporación de este poema al blog: 12 de marzo de 2017, segundo aniversario del día en que Luzmaría entregó su alma a la eternidad.